LA vida muerta. Capítulo 9. Esto no es un capítulo.
Bueno creo que este texto lo tenía que incluir dentro de algún tipo de espacio privado, que preservara un poco de exclusividad y todo el asunto.
Me parece que debiera hacer una pequeña introducción orientativa de por qué esto y no lo que se conoce sobre narrativa. La respuesta está bien clara, soy todavía un niño y me encanta jugar, el estilo que según Cortazar es algo difícil de encontrar, seme ha revelado en forma de suspiro; Un prooblema se m e planteo y es bastante difícil dejarse llevar por la mente misma, sin control, sin orden ninguno, isn piedad. Creo que la mía me odia porque nom e da tregua a que pueda coger todo loq ue va pensando y como dice el mismo de antes no voy a poder escribir nunca lo que mi mente me dicta.
Muchas veces me siento preso de eso que me ocurre, porque es una nube densa y anticolor o anti-forma que no me dej aseguir, es cuando miro las teclas del impersonal ordenador personal, me centro me concentro y no puedo plasmar el hilo conductor que quería llevar, ¿por qué?
Voy a intentar luchar contra este fenómeno estúpido y febril que me emborrona las historias, los pequeños relatos, las grandiosas narrativas, y sobre todo el estilo...eso que considero lo más difícil de acariciar.
Por otra parte, el dejarse llevar por los pensamiento ses un peligro constante porque en los pensamientos tambíen juega la mente, la que maneja a su vez las emociones y sentimientos...obviamente si me pongo a escribir por las mañnas voy a obtener un visión aún más nebulosica del mundo.
Salgo a la calle y me encuentro con yo mismo, salgo y no veo la luz que invade todo mi cuerpo, que procrea el color que tienen mis ropas. No es que precisamente sea el más indicado para poder ir a un apasarela porque buneo, lo mío nunca se caracterizará por la moda. Un ote de nata con sus ondas en el bello tapón redondo, redondo como el sol que dictamina quien es guapo y quién no. La belleza ese gran desconocido, si desconocido porque pienso que es hombre aunque bueno, no sabría diferenciar a ciencia cierta el ser hombre o mujer de ser algo en un ser que no estoy acostumbrador a conllevar en las calles de mi vida. Mi rutina es loq ue me salva de ser ciego y bueno siempre me encuentro con las mismas personas. A veces veo que la mujer que vive en frente no se cambia nunca el sujetador pero claro tampoco puedo decir si es normal o anormal porque tampoco suelo usar sujetador. Un rayo esta dando directamente sobre la codera de ante de la chaqueta de pana marron camello. El sol sólo da ahí porqu etodo el resto del cielo está nublado. Que pícara e ingenua se cree, ha pasado por delante mía y ni siquiera se atreve a mirarme aún sabiendo que ni siquiera puedo verla. Paso semblante paso altanero paso corto paso de hromiguita paso de elefante todos llevan al mismo sitio todos llevan delante. Un roce de ella con tro hombre le hace enamorarse eternamente de él como hace dos días de mí. Sábanas que se resuelven en lío cuando acabamos desnudos sobre la alfombra de terciopelo de la funda de abajao del colchón. Yo nunca las cambio porque no las veo. Es verdad que mi madre me compró miles de juegos en Portugal pero todos iguales de estúpidos que elanterior.
pueden pensarlo que lo soy porque quizás no llego a combinar bien los colores, es decir que no puedo ponerlos en combinación establecida por el resto de peatones de este mundo, o por el resto de ppersonas que son expresamente contratados para decidir que hay que ponerse o no. Walden declara que la ropa es un mero envoltorio para poder conservar el calor humano, lo más importante en el hombre o lo qu emejor desprende.
A mi me parece que no está muy bien de la cabeza poruqe si sabe que yo no sé que em está mirando porque cojones no me mira.
Al final dedico mis pasos hasta el kiosko, abro la puerta, el perro sabiondo se sienta en la esterilla donde le da el calor de las estufa y de ahí no se moverá hasa las dos, a no ser que venga una clienta que tenga la entrepierna húmeda, que yo también notaré, ni siquiera abrirá los ojos. Creo que se ha vuelto holgazán desde la última vez que le pegué con un palo de esos de los ciegos, retráctiles, como los elementos de placer masculinos, ahí has estado fino, Rufino.
Me encanta jugar con los críticos y a eso es a lo que me refiero cuando digo que esto no es un capítulo.

zanzara dijo
tic..tac...tic...tac...
29 Abril 2007 | 08:13 PM